Mapa de la investigación (en progreso)


este es el mapa en que estoy trabajando para entender a la razón esotérica chilena. hasta ahora sólo he puesto algunos nombres (los más importantes están, en todo caso), porque el programa que estoy usando (mind manager) no admite hacer cartografías descentradas. aquí tuve que camuflar el centro (lola hoffman), sin demasiado éxito, entregando el mismo formato a los demás protagonistas de esta historia. pero si acerco demasiado los demás tópicos a ese centro, el software automáticamente crea un lazo de subordinación al respecto. limitaciones del software.

los nombres que están en rojo son los protagonistas de la historia. los que están en blanco, otros personajes importantes (aquí se podrían poner miles; sólo voy a agregar a los que entrevisté o a los que aparezcan más en las entrevistas). los que están morado son las influencias interiores al campo. los que están en naranjo, influencias fundamentalmente teóricas, exteriores al campo. la continuidad o discontinuidad de las líneas señala la fuerza de la relación.

en azul están los campos principales de acción y con algunos de sus conceptos desplegados. la idea sería tratar de generar una equivalencia entre nombres e ideas, aunque sea gruesa (determinismo estructural = maturana, emprendimiento = flores, etc.), pero no sé si el programa alcance para eso. la sensación que me queda es que por ahora todo está muy básico. supongo que un experto en análisis de redes destruiría con fundamento el modelito, pero algo se va entendiendo, al menos para las intenciones del blog. como dice el título, es una versión preliminar.

ps: alguien conoce algún programa de modelamiento de redes pero que sea en tercera dimensión? sería la raja poder entretenerse modelando una tesis como quien hacía un sistema solar cuando cabro chico

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Documentos: reportaje de revista Paula al LSD (1968)

Reportaje de Isabel Allende para la revista Paula sobre el LSD.

En la primera parte se relata una experiencia terapéutica conducida por el psiquiatra Rolando Toro (recientemente fallecido; creador de la Biodanza; nombre crucial del mundo terapéutico alternativo) y luego Allende lo entrevista sobre los efectos de la droga, sus usos y los mitos que la rodean. Toro, quien trabajara con la sustancia por más de 6 años en el Centro de Antropología Médica de la Universidad de Chile, se explaya largamente sobre los beneficios que puede tener el uso de la droga con términos no sólo individuales, sino sociales.

Se incluye también una entrevista con un joven, Andrés, que relata con detalle una experiencia en ácido. El reportaje finaliza con la entrevista a un médico de la Universidad Católica sobre los riesgos y calamidades que puede arrojar su uso.

(por tratarse de fotografías desde el microfilm de la Biblioteca Nacional, algunos palabras no pudieron ser “descifradas”; no afectan, sin embargo, la comprensión del texto)

 

“LSD: La droga que empieza a alucinar a los chilenos. Su magia, su poder, sus peligros”

Paula, nº 9, marzo de 1968 (BN: microfilm, RCH 1583), pp. 62-65 y 119-120. Por Isabel Allende (texto completo)

Son las seis y media de la tarde. En un departamento del centro de Santiago, frente al Cerro Santa Lucía un hombre y una mujer, casados hace 15 años, acaban de ingerir una minúscula pastilla blanca (63) que les entregó Rolando Toro, Profesor de Psicología del Aprendizaje y de la Expresión Artística en la U. C. de Chile. Están solos en su casa con la excepción de la presencia discreta y solícita del psicólogo que con su bock de notas y su grabadora apunta lo que oye y lo que ve, dispuesto a intervenir si es necesario, a guiar, a aprender y a agregar una cosa más a su archivo de más de 200 experiencias lisérgicas.

Lo que pasa entre esas dos personas es imposible de reproducir en su totalidad. Por su dramatismo, su complejidad y por último, su extensión. Sin embargo, hemos seleccionado algunas partes de su diálogo.

3:00 EL. Ya, tomamos la pastilla… esperemos ahora

ELLA: Tengo un poco de miedo

EL: No debes tener miedo… dame la mano de todos modos

4:00 EL: Los colores de tu vestido se me ‘vienen encima’… ahora se alejan. Tienen vida propia ¡Es precioso!

ELLA: Ya te hace efecto la drogar. Yo no siento nada más que un relajamiento completo, como si el cuerpo me pesara.

EL: ¿No ves los colores que bailan?

ELLA: No

6:00 (Reinaldo Toro ha puesto la 5ª Sinfonía de Beethoven en el pick up. El hombre ha tenido vertiginosas alucinaciones de formas y colores. La mujer las ha tenido en mucha menor intensidad. Él se entrega por completo al efecto de la droga. Ella lucha por no perder el control de la razón. La música parece romper la última barrera que le impedía saltar al subconsciente. Ahora ella llora).

EL: ¿Por qué lloras?

ELLA: Siento que mi vida entera es amor… No lo he podido dar. (Llora largamente). Sólo tengo amor aquí… En esta casa de oro sólo hay amor. Me duelen los huesos, la piel, el llanto, me duele todo de amor…

EL: Cálmate, quizás no sea igual cuando pase el efecto del LSD.

ELLA: La droga sólo me ayuda a ser sincera. Tengo un nuevo Belén en mi corazón… Me duele el nacimiento… ¡Dios mío!

8:30 EL: Nos hemos herido sin piedad. Me has dado la muerte. Me has hecho odiar la vida, sentir asco. Yo te he dado duro, cada día. Hemos hecho lo posible por destruirnos… pero ahora te siento dentro de mí.

ELLA: Tu me has humillado ante tus amigos. Me dejas sola ¡Me siento tan abandonada a veces! Tú me mientes… yo también te miento ¡Qué cosa tan rara! Se puede vivir de verdad… nunca más volveré a mentirte, mi amor.

EL: ¡No quiero humillarte más!

10:15 ELLA: Quisiera ser de humo, para que me inhalaras y llegar por dentro hasta la yema de tus dedos, hasta tus pies… Voy entrando por tus ojos por un largo camino…

(Se miran hace mucho rato fijamente a los ojos, a escasos centímetros el uno del otro, casi tocándose).

EL: Me parece que te veo por primera vez… hace 15 años que vivimos juntos. Déjame mirarte… Allá adentro estoy yo… me veo en tus ojos. Tus manos, tus cejas, tus axilas… amo esos gestos… esos movimientos… por eso me enamoré. Eres mía… somos uno… ven…

Y después el diálogo continúa así, indeterminable, poético a veces, almibarado e incoherente otras veces. A ratos es monólogo, monosílabos, risa o llanto. Se miran profundamente, se descubren, se investigan, se exploran. Son muchas horas en las que este hombre y esta mujer comparten un mundo extraño y luminoso. Y después, pasado el efecto de la droga, se miran con ojos nuevos.

Todos hablan pero no saben lo que es

Es el efecto que ha tenido sobre esta pareja de casados esa minúscula pastilla blanca que se llama LSD o Dietilamida del Ácido Lisérgico.

En todas partes oímos hablar de la droga. Unos creen que es la puerta al Nirvana y otros la combaten fanáticamente. Todos hablan, especulan, y poca gente sabe realmente lo que es, cuáles son sus peligros, sus características, sus consecuencias.

El LSD es una de las drogas más poderosas que existen. Es alucinógena, es decir, produce alucinaciones y visiones. Generalmente se administra una millonésima de gramo por kilo de peso del individuo porque es imposible prever la reacción ni la resistencia frente a la droga. Viene en forma de una minúscula pastilla blanca o diluida en un terrón de azúcar. Sus efectos comienzan a notarse alrededor de una o dos horas después de ingerida y duran aproximadamente 8 horas, pero el estado de ánimo “lisérgico” se prolonga hasta 48 horas después de ingerida la dosis de LSD.

Este alucinógeno se emplea en forma espectacular en la psicología y en tratamientos de neurosis y  caracteropatías. Es un compuesto químico que se prepara en laboratorio, extrayéndolo de un hongo parásito de la cabezuela del centeno. Sus efectos son parecidos a los del peyote (mescalina) y hongos “mágicos” (psilocibina), que los antiguos aztecas conocían y adoraban.

El profesor Rolando Toro, quien administró la droga a la pareja en la experiencia que relatamos, es uno de los hombres que más ha experimentado con LSD en Chile.

PAULA lo interrogó extensamente sobre sus experiencias.

A continuación nuestras preguntas y respuestas:

PAULA: En la experiencia que relatamos, la pareja siente una extraordinaria unión y amor ¿Es el caso general? ¿O puede al contrario, la experiencia lisérgica hacer (64) que la pareja se separe descubriendo un mutuo rechazo hasta entonces desconocido?

R.T.: Ese riesgo existe cuando la pareja ha vivido unida principalmente por convencionalismos sin que en el fondo existiera una genuina relación de amor. La droga los haría ver su unión descarnadamente, y tal vez terminarían separándose sin violencias, con honestidad.

PAULA: ¿Puede la droga influir en el comportamiento futuro del sujeto, en su pensamiento, si es un artista, en su arte?

R.T.: Después de pasado el efecto de la droga, el sujeto recuerda detalladamente lo que vivió durante esas horas vado eje efecto del LSD. Durante varios días después de un “viaje” queda en el ánimo la sensación de pureza, de vinculación con todo y de plenitud. El sujeto puede trabajar con los contenidos psicológicos que descubrió durante la experiencia con el objeto de estabilizarlos. En tal caso, los efectos tienden a perdurar. Si no, la experiencia lisérgica pasa a ser una experiencia más en la vida.

PAULA: ¿La experiencia es siempre positiva?

R.T.: No, la experiencia lisérgica no siempre es maravillosa, también puede ser infernal. Esto depende de la personalidad previa del sujeto y también del guía. En caso de producirse excesiva angustia se usan como antídotos la clorpromazina, el ampliactil y otros.

PAULA: En Chile, ¿quiénes tienen acceso a la droga? ¿Qué porcentaje la ha tomado? ¿Cuánto vale una dosis de LSD?

R.T.: No sé cuántas personas han ingerido LSD en Chile, pero no son muchos. Personalmente administré a unas 200 personas cuando trabajé en el Centro de Estudios de Antropología Médica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile durante seis años. Estas experiencias fueron todas gratuitas.

Actualmente los laboratorios Sandoz ya no entregan el LSD y en este momento tomarlo en Chile es tan difícil como alcanzar una estrella con la mano. Algunos investigadores están usando drogas similares como Psilocobina, Mezcalina, MMDA y Yagé.

Sin embargo, mucha gente habla de que “toma LSD”. Es posible que haya un pequeño mercado de la droga traída del extranjero, pero es mínimo. La droga que toman generalmente es marihuana.

El Valparaíso es bastante sencillo conseguir marihuana en el mercado negro. Por Eº 50 se puede comprar un paquete de la droga con lo que se lían cien cigarrillos. Sus efectos no son los mismos que los del LSD

PAULA: Actualmente hay una verdadera campaña mundial contra el LSD y otros alucinógenos ¿Por qué?

R.T.: Los periódicos han dado frecuentemente la voz de alarma sobre los nefastos efectos de la “droga maldita”. Estas referencias se basan en algunas investigaciones aisladas y mal diseñadas y a una propaganda dirigida contra el uso del LSD. No hay experimentos científicos serios que demuestren que el LSD produce alteraciones orgánicas en el sistema nervioso, en la sangre o en los cromosomas

Yo participo totalmente del criterio del Servicio Nacional de Salud de que la droga debe ser usada bajo estricto control. Sin embargo, el uso de la droga sobrepasa el ámbito puramente clínico y es muy importante en el campo de la exploración antropológica, artística y filosófica. Así lo han demostrado personalidades de la talla de Michaux, Ginsberg, Aldous Huxley y muchos otros

PAULA: SE habla mucho de que el LSD provoca leucemia y que ha habido casos de niños deformes igual que con la talidomida…

R.T.: El Dr. XXXX M. Ca del Hospital  XXXX de Buffalo, Nueva York y los doctores XXX XXXX y Samuel XXXX de la Universidad de Oregon estudiaron los leucocitos de 8 personas y tuvieron la osadía de sacar conclusiones “científicas” y publicarlas. Observaron que dos de los sujetos presentaban un cromosoma pequeño parecido al de la leucemia. Lo extraordinario es que mientras los genetistas de todo el mundo denuncian el aumento de los cromosomas divididos en la población debido a la irradiación atómica en ambiente, los investigadores citados lo atribuyen al LSD.

De los nacimientos de niños monstruosos o con defectos congénitos se ha hablado también mucho ahora último. La revista “The Sunday Evening Post”, informó que un niño del Estado de Oregon tenía un defecto intestinal y su cabeza se estaba desarrollando en forma grotesca. Pero el propio Dr. EgoXXX que examinó al niño, reconoció que no podía deberse a una sola dosis de LSD ingiriera la madre.

En Estados Unidos se ha encontrado cuatro recién nacidos de madres que usan LSD que tienen cromosomas irregulares. Este hecho no tienen significación  científica si se peinsa que en ese país solamente hay más de 4 millones de personas que han ingerido la droga, y que esos casos se producen en la misma proporción entre niños nacidos de padres que nunca han tomado LSD.

PAULA: También dicen que la droga produce abortos y locura… ¿es cierto?

R.T.: Nadie se ha vuelto loco con LSD. No obstante, algunas personas que padecían anteriormente de un estado pre-psicótico han tenido los síntomas de la psicosis durante la experiencia con LSD. Por otra parte, la droga ha dado resultados sensacionales en el tratamiento de la neurosis y de trastornos de la sexualidad, como impotencia, frigidez, homosexualidad neurótica, etc.

Tampoco existen datos que prueben la relación causal entre los casos observados de abortos inciden (65) tales en madres lisérgicas, ya que la proporción de abortos es la misma que en madres que no han ingerido LSD. Personalmente creo, sin embargo, que las mujeres que tienen tendencia al aborto espontáneo están en peligro de abortar durante la experiencia lisérgica porque la droga produce a menudo tensión en la musculatura abdominal.

PAULA: A cada rato sale en la prensa algún caso de accidente fatal provocado por la droga. Sin ir más lejos, en “El Mercurio” del domingo 14 de enero, hay un artículo sobre 6 muchachos que quedaron ciegos por mirar el sol durante varias horas bajo los efectos del LSD

R.T.: Sí. Ha habido accidentes fatales. Gente que en estado lisérgico salta por la ventana, se lanza contra los automóviles… o mata. Es por eso que el papel del guía es tan importante en una experiencia lisérgica.

PAULA: ¿El LSD produce acostumbramiento como otras drogas o el alcohol?

R.T.: No. No produce adicción o acostumbramiento

PAULA: Se ha hablado de los riesgos “sociales” del LSD. ¿Qué es eso?

R.T.: Es indudable que el LSD tiene “peligros sociales” para la estructura de nuestra civilización occidental. Hay factores políticos y económicos que se ven fundamentalmente atacados por os efectos de la droga. El LSD aumenta la capacidad de vinculación del individuo con sus semejantes y consigo mismo, tiende a producir una integración de la personalidad, liberándolo parcial o totalmente del proceso de enajenación colectiva. Tiende a disminuir o suprimir el afán posesivo, la tendencia competitiva y la agresividad. Si pensamos que la civilización occidental en la agresividad, en el afán posesivo y la competencia, comprendemos cuáles son los “peligros sociales” de la droga.

PAULA: ¿Ud. Hace actualmente experiencias con LSD?

No. Actualmente elaboro el material que acumulé durante 6 años en el Instituto de Antropología Médica de Universidad de Chile. El laboratorio Sandoz ya no importa la droga, de modo que es prácticamente imposible obtenerla. En Chile esta investigación es muy difícil, porque hay prejuicios contra el LSD y una fuerte propaganda en su contra.

¿qué se siente al tomar LSD?

Pero, ¿cómo es, de principio a fin, una experiencia lisérgica? ¿Qué se siente?

Alto, moreno, de largos dedos espatulados, Andrés de 22 años, nos cuenta su experiencia con LSD

“Comencé a sentir los primeros síntomas más o menos una hora después de tomar la droga. Vi con gran intensidad los colores, el blanco más blanco, el rojo más rojo. De pronto oí los colores, las formas, como si cada color tuviera su música propia… Los contornos de las cosas se hicieron difusos, como una fotografía mal enfocada. Comencé a oír ruidos distintamente. Eran los mismos ruidos que nos rodean siempre. Oí y sentí, como si estuviera tocándolos, el ruido de los pasos de la gente en la vereda, sonando como cascos de caballos sobre un tambor de lata, el ruido de las hojas de los árboles, el susurro de una escoba de alguien que barría en otra habitación… hasta el ruido de las moscas.

Más o menos a las tres horas comencé a verme a mí mismo descarnadamente. Sentí náuseas de mí, de mis manos, de mi cara llena de vicios, de mis músculos blandos, de mis uñas. Mis defensas, mis recuerdos, mis debilidades, mis maldades comenzaron a penarme en un baile fantasmagórico. Me hundí en una terrible desesperación, en el odio a mí mismo. Sentí que mi piel ya no contenía mi propio cuerpo, que me desintegraba, que mi mano era parte de la madera de la mesa, que mis pies eran de yute, como la alfombra… El guía que estaba conmigo me recordó que estaba drogado y que pronto se me pasaría esa angustia. Me habló y poco a poco me calmé.

Después comencé a ascender. Sentí paz, amor por la gente, por las cosas, por mi gato que se estiraba en una silla.

Sentí que iba entrenado en mí mismo, que mi conciencia hacía un largo viaje hacia el interior de mi alma, hacia el centro de la tierra. Comencé a comprender el orden  de la naturaleza, la sencillez de los elementos. Yo me sentí integrado al proceso natural de la creación, me sentí unido a la tierra como una raíz. Y sin saber cuándo, estuve fuera de la Tierra, a miles de kilómetros de años-pensamiento, de medio de otros planetas, volando entre galaxias, como si yo fuera una estrella. Me tendí parte del Universo, de la Luz.

Después tuve una sensación de plenitud, de gozo infinito. Es difícil describir esto… ¡es tan íntimo!… Giré lentamente alrededor de mí mismo, alrededor del universo, alrededor de Dios, comprendiendo el orden de las cosas, el significado del amor. Sentí amor por los hombres, amor por cada insecto que recorre los surcos de las hojas, amor por el universo, por toda la creación.

Eso que aprendí y viví durante esas horas me dejó marcado. Nunca volveré a ser el mismo de antes. Miro la gente y el mundo con otros ojos. Hay un puente que une a los seres humanos, hay un lenguaje con las cosas, hay comunicación con los elementos… Es como si de una plumada se hubiera borrado el temor a la gente, al ridículo, al miedo a ser uno mismo, la vergüenza, la soledad. Ahora miro las cosas, las gentes, y comprendo su esencia… Pero esto no puede comprenderlo nadie que no lo haya vivido…”

el poder de la LSD

En Países como Estados Unidos, Inglaterra y otros, el LSD-25 es- (119) tá al alcance de prácticamente todo el mundo y es muy importante porque está influyendo fundamentalmente la filosofía de toda una generación.

Los “Hippies” han hecho de la droga su estandarte. No todos los hippies viven tomando LSD, ni mucho menos. Hay muchos que no lo han tomado nunca, pero el “estado lisérgico” es contagioso, si se pudiera decir así. Cuando una persona toma LSD, se siente comunicado con sus semejantes, y ese estado de ánimo lo transmite a los que la rodean, haciendo que muchas personas vivan en ese estado de plenitud y despreocupación de los bienes materiales que caracteriza a los Hippies. En la droga, la juventud de occidente, ha encontrado la mística, la pureza, la introspección, la filosofía que algunos pueblos de oriente tienen naturalmente. Es como si buscaran obtener artificialmente ese “estado de gracia” que el hombre ha perseguido durante toda la historia de la humanidad.

Esa experiencia, aunque sea una sola en la vida, dicen, permite iniciar un cambio en la actitud frente a sí mismo y frente a los demás. El saber con “certeza” que no se está aislado, que participa del movimiento unificante del cosmos, es lo que provoca el cambio de actitud. La posibilidad de alcanzar un estado de conciencia superior en la que cada uno puede librarse de los hábitos mentales y emocionales que lo han desligado de los demás, sólo tomando una pastilla, es, según los entendidos, lo más extraordinario de esta droga.

Esa experiencia, que es íntima e individual, al generalizarse, provoca un cambio fundamental en la sociedad. Una persona que toma LSD y se siente pacífica y llena de amor, no podrá ir a la guerra. Miles de personas que experimentan lo mismo pueden terminar con las guerras. Un individuo que toma LSD y descubre que es una estupidez luchar por bienes materiales, acumular dinero y escalar posiciones sociales, cuando con amor, sol, libertad, pan y agua, puede vivir más feliz, decide no volver a su trabajo y dedicarse a vagar por las calles recogiendo flores y contemplando el mundo. Imaginemos a miles, cientos de miles de personas que hacen lo mismos: sería el fin de la sociedad tal cual la conocemos.

sus delirios

Pero no todo es tan fascinante como parece.

PAULA conversó con un neurólogo y neurocirujano de la Clínica de la Universidad Católica, quien puso en guardia contra el uso indiscriminado del LSD.

“El LSD nos llega como una moda, rodeado de otros adornos como el pelo largo, la minifalda, la falta de aseo, los géneros floreados, etc. La gente adopta las modas por espíritu de imitación. Probablemente a ciertas personas el LSD les sea de gran ayuda para explorar su psiquis y responder a su problemática espiritual, del mismo modo que la penicilina sirve para curar ciertas enfermedades infecciosas en ciertos los casos. Eso no significa que la penicilina cure todas las enfermedades en todos los casos. Del mismo modo, hay un gran número de personas a quienes el LSD no los ayuda, sino todo lo contrario. Hay mucha gente con estado siquiátricos latentes que vive normalmente en la sociedad. Esos individuos, después de una experiencia lisérgica, tienen síntomas sicóticos que les impiden convivir normalmente con sus semejantes y muchos tienen que ser reculidos.”

Según un artículo de M. H. Keeler, en el American  Journal of Psychiatry, hay una notable incidencia de suicidios con el uso de LSD, y W. A. Frosch informó que hay varios casos en que la droga produce efectos varios meses después de usarla, lo que significó la hospitalización de varios individuos. Citó varios casos de individuos que han pasado períodos (hasta 6 semanas) en estado sicótico después de una dosis de LSD. Se piensa que el LSD provoca en ciertos individuos una reacción en cadena en el sistema nervioso desde el punto de vista metabólico.

La droga, al ser usada controladamente por gente autorizada, puede ser muy útil, pero como actualmente se está usando sin control en muchos países, los casos de accidentes y enfermedades han llegado a ser alarmantes. Y mientras más se difunda el uso del LSD, menos posibilidad habrá de que las experiencias sean controladas y guiadas. Según Thomas Ungerleider (Journal of American Medical Association, agosto 1966), los servicios de urgencia en Estados Unidos están reciiendo un número cada vez mayor de individuos que necesitan atención médica por intoxicación con LSD, lo que representa un peligro para esos individuos y un recargo para los servicios de asistencia médica.

Las personas intoxicadas con LSD, muchas veces presentan síntomas de alucinaciones, ansiedad, depresión y confusión, que los inducen a la agresión, al suicidio o al manejo incontrolado de sí mismos, pudiendo cometer actos peligrosos para ellos y para los demás.

El neurocirujano que conversón con PAULA dijo que él no creía que esta droga fuera la respuesta a los problemas espirituales de la humanidad, ni mucho menos, e hizo especial hincapié en los problemas que enfrenta la sociedad debido al uso indiscriminado del LSD.

“La civilización progresa gracias a una escala de valores que si bien tiene defectos muy graves, también tiene las suficientes ventajas como para haber conducido al hombre hasta su actual estado de avance. Esta droga puede destruir una escala de valores. No dudo que hay un lamentable proceso de enajenación colectiva, pero estoy seguro que la solución no está en tragarse una píldora, aunque la tomara todo el mundo al desayuno. Si el uso del LSD se hace tan corriente como el de las vitaminas la humanidad enfrentaría el caos y la ruina económica.”

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Links: “Salario emocional y gestión de la felicidad”

Para los que no la han leído aún, aquí les dejo una interesante columna de Karina Narbona, en El Mostrador, sobre el contradictorio y muchas veces hipócrita ensamblaje entre empresa y felicidad de los trabajadores, en el seno del mundo empresarial chileno. Si bien no comparto todas las afirmaciones entregadas, es interesante observar que hay gente dedicada a formular críticas serias e informadas sobre este tema.

http://www.elmostrador.cl/opinion/2011/02/10/salario-emocional-y-gestion-de-la-felicidad/

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Documentos: Fernando Flores en uno de los seminarios de Werner Erhard

Fernando Flores es probablemente uno de los exponentes más paradigmáticos de los cruces que quisiera explorar este blog. Decidida y vigorosamente contrario a vincular sus metodologías de gestión comunicacional, sus entrenamientos catárticos y su interés por la “apertura del mundo” a cualquier tipo de terapia light o intervención new age, es un hecho que en su experiencia californiana de los años 80 – donde todo comenzó–, el mundo de los workshops y de los seekers que invadían por entonces la costa oeste de Estados Unidos jugó un papel fundamental.

La relación más importante de Flores con aquel mundo del desarrollo personal y las dinámicas de grupo fue sin dudas la que mantuvo con Werner Erhard por largos años. Completamente ignorada por los medios chilenos al momento del regreso de Flores a Chile a fines de los años 80 (imposible encontrar una sola referencia a Erhard en las notas y reportajes que la prensa chilena realizó por entonces en torno a la figura del ex ministro de Allende), lo cierto es que la relación con Erhard fue decisiva para la carrera del actual presidente del Consejo de Innovación.

Fernando Flores conoció a Werner Erhard en 1977, un año después de llegar al exilio en California, tras haber estado preso en Dawson, Ritoque y Tres Álamos desde el mismo día del Golpe. Por esos años, Erhard, ya gozaba de una fama hollywoodiana en Estados Unidos, gracias a la popularidad que habían alcanzado sus semiarios de superación personal. Los est (“erhard seminar training”, así, en minúsculas) eran un ecléctico workshop dedicado al desarrollo de personas, que mezclaban, en una alquimia casi perfecta, todos los elementos de la cultura terapéutica norteamericana de la época (un líder carismático, referencias ultra pragmáticas a la filosofía oriental, a la psicología humanista) en un curso rápido de 60 horas, durante dos fines de semana. Atiborrados de gente desde su creación, en 1971, los seminarios de Erhard proponían una intervención violenta, rápida y profundamente movilizadora, cuyo objetivo era el de generar una “verdadera transformación” en las personas, ayudándolas a “hacerse responsables” de ellas mismas mediante una mixtura de discurso de autoayuda y una serie de ejercicios y tecnologías de trabajo emocional.

Flores asistió a esos seminarios mientras concebía las ideas fundamentales para su tesis de doctorado en Filosofía del Lenguaje en Berkeley, las que sintetizaban, en un movimiento a todas luces innovador, los aportes de la biología del conocimiento de Maturana, la “fenomenología de la historia” de Heidegger, las críticas de Dreyfus (su profesor guía) al campo de la Inteligencia Artificial y las tesis sobre la performatividad del lenguaje de Searle y Austin. Esa tesis, fundamento teórico de lo que serían, por una parte, sus talleres de “Comunicación para la Acción” de los años 80 y, por la otra, de la herramienta computacional destinada a complementar su aplicación dentro de las empresas y organizaciones – El Coordinador –, encontró su primera aplicación práctica, precisamente, en los seminarios de Erhard. Flores vio en ellos una oportunidad para poner en práctica sus planteamientos mientras que el gurú californiano encontró en ellos una herramienta de trabajo más sistemática y legitimada, que le permitía elaborar de mejor modo sus concepciones sobre la comunicación, el lenguaje y la transformación personal[1].

La colaboración, sin embargo, no duró mucho tiempo. Para 1985 Flores ya se había convertido en un referente en el mundo de la reeducación y del management por sí solo y los escándalos ligados a la empresa de Erhard (denuncias de manipulación, estafa, de comportamientos sectarios, entre otros) terminaron por romper oficialmente la relación ese año, aunque algunas fuentes aseguran que siguió participando como accionista de las empresas de Flores por algunos años más. Como sea, la impronta de los seminarios de Erhard influenció crucialmente la forma de intervención de Flores en sus propios talleres y dinámicas. Las dinámicas catárticas que hicieran célebre a Flores en los años 90 y que constituyen el lado más popularizado de sus estrategias de “rediseño ontológico” – en especial las de su hijo más pragmático, el coaching de mismo apellido – son incomprensibles si no observamos este origen anclado en lo más profundo de la revolución new age norteamericana.

Una imagen de la colaboración de Erhard y Flores en el marco de los seminarios est en el siguiente video:


[1] . Sin ir más lejos, la publicación de la tesis de Flores en 1982, bajo el título Management and communication in the office of the future, contó con un importante apoyo financiero de parte de Erhard.

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Psicología y empresa: una relación agonista y un programa simétrico

El vínculo entre la psicología y la gestión del elemento humano del capitalismo – organización del trabajo y relaciones laborales; publicidad y perfiles de consumidor – se remonta prácticamente al origen de ambas disciplinas. Desde las primeras iniciativas taylo-fayolistas de manejo científico del trabajo y de administración de las relaciones entre trabajadores, el capitalismo recurrió discursiva y técnicamente a estos nuevos expertos seculares de la mente y el alma. Qué decir del desarrollo de la publicidad en el mundo fordista, cuyo origen es inconcebible sin la influencia del psicoanálisis a través de la figura de Edward Bernays, sobrino de Freud, protagonista de la introducción de sus ideas en Estados Unidos y pionero de su uso en el marketing y al avisaje[1].

Esta temprana vinculación tiñó para siempre al management, como arte de gobernar, con los racionales y a la vez humanizados colores de la preocupación por la psique. Aunque no siempre de la misma forma. De una manera ciertamente disciplinaria, en el sentido de un saber y una tecnología llamadas a manejar hombres y máquinas al servicio de una libertad calculada, restringida y jerarquizada, sujeta a una asignación meticulosamente diferenciada de roles para cada agente, la gestión capitalista pasó la primera mitad del siglo XX por diversas etapas en su vinculación al elemento psíquico en juego.

Los primeros desarrollos en la materia tuvieron que ver con lo que se denominaba por entonces una intervención psicotécnica en el mundo del trabajo: la combinación de un acucioso proceso de selección de trabajadores respecto a su habilidades y la exigencias de la producción, con un diseño cuidadoso del espacio de trabajo[2]. Luego, a partir del higienismo de los años 30, que concebía un trabajador “desajustado” en términos psicosociales que debía ser normalizado para convertirse en un buen operario, padre y ciudadano, pioneros como Elton Mayo y su “desarrollo de las relaciones humanas” dentro de la empresa, introdujeron el elemento comunicacional y la actitud moral del trabajador dentro de la fábrica como correlato psicosocial del proceso productivo. Este enfoque alcanzaría su punto cúlmine en los “treinta gloriosos” años que siguieron a la Segunda Guerra en Europa y Estados Unidos: un trabajador integrado, responsable y discipinado, nacionalista y ordenado.

Sin embargo, a partir del tumultuoso final de la década del 60, la hiper racionalidad y la fría tecnificación de la gestión fordista comenzaron a chocar con las demandas crecientes del mercado y de la propia democracia, desbaratando de paso este modelo disciplinario de gestión del recurso humano. Monotonía, deshumanización, estancamiento, pereza, grasa. De una manera muchas veces inesperada e indirecta, pero ciertamente ajustada, la crítica propiamente productiva a la crisis del capitalismo “sólido” – con sus llamados a la desregulación y la flexibilización, a la autonomía y a la responsabilidad del trabajo, a la lean production y al toyotismo –, se asoció a una crítica “artista”[3] preocupada de la dimensión subjetiva y, sobre todo, emocional de la alienación, que reunía una versión pragmática de los lamentos de Marcuse y las seducción de Fromm, con los derroteros experienciales y místicos de la razón esotérica de la contracultura hippie, la mirada a Oriente y las psicologías humanistas que inundaban los Estados Unidos. Todo en contra de la crítica social, marxista o socialdemócrata, que surgía de los sindicatos y los partidos de izquierda, cristalizaciones simbólicas de un capitalismo llamado a desaparecer.

Para los años 80, el neoliberalismo pronto a instalarse como “nueva razón del mundo”[4] ya contaba entonces con una poderosa mixtura técnico-discursiva donde sus ideas clave podían encontrar una correspondencia con el elemento humano. Así lo ilustra el congreso internacional organizado en Toronto en 1981 sobre “Humanización del trabajo” cuyo mensaje principal era la “humanización del trabajo” mediante una articulación de la flexibilización del mundo del trabajo, con el desarrollo personal del trabajador y la legitimidad política de la empresa[5]. Con un discurso como tal, las “democracias liberales avanzadas”[6] que encabezaban el proceso de reestructuración neoliberal, estaban sentando las bases de un modelo de (auto)gobierno humano ligero, que trabaja con la libertad del sujeto[7] para adecuarlo a un mundo “sin historia” y de competencia global. Una entidad que encontraría su manifestación más profana en la noventeras ideas del liderazgo, el empoderamiento, el management emocional y la incombustible figura del “emprendedor”[8].

Conjurar la amenaza asimétrica

Ahora bien, la tentación de utilizar aquí expresiones tales como “cooptación”, “recurso legitimador” o “distorsión” de parte de la cándida inocencia de los psicólogos humanistas y los yoguis humanizadores del mundo laboral, así como “manipulación”, “reificación”, o “falsa conciencia” para los críticos de izquierdas, resulta manifiestamente inadecuada. Frente a los que rechazan ofuscados la vinculación entre la herramienta y el uso, como si los objetos no fueran política en sí, o aquellos que clausuran la discusión con el simple manto de la ideología, proponemos un enfoque que analice de manera precisa y simétrica[9] – sin otorgar, a priori, valores de ningún tipo a los actores involucrados, incluidos los objetos – los ensamblajes que ha desarrollado el capitalismo con esta miríada de terapias e intervenciones. De no hacerlo arriesgamos perdernos la mitad de la historia y concluir sólo aquello que sabíamos de antemano ¿Cómo si no, podríamos enterarnos de las tempranas relaciones entre el desarrollo de la cibernética, la contracultura norteamericana, Internet y el auge republicano de mediados de los 80[10]? ¿Cómo leeríamos la confluencia de la biología del conocimiento tanto con la planificación centralizada de una economía socialista como con la ruda intervención del coaching[11]? ¿Qué pasaría si no dejásemos transitar libremente a todos estos objetos, tal como la propia mente de nuestra querida razón esotérica? Fácil: nos perderíamos toda la gracia de investigarlos.


[1] Una interpretación interesante de la relación entre el Bernays y el nacimiento del “yo” moderno puede encontrarse en documental de la BBC, The Century of the Self que pueden mirar aquí

[2] Miller, Peter y Nikolas Rose, Production, identity, and democracy, Theory and Society 24, 1995, p. 431

[3] Boltanski, Luc y Eve Chiapello, Le nouvel esprit du capitalisme, 2004, Paris, Gallimard.

[4] Dardot, Pierre y Christian Laval, La nouvelle raison du monde. Essai sur la société néolibérale, Paris, La Découverte, 2009 y, desde luego, Michel Foucault, El nacimiento de la biopolítica, Madrid, Akal, 2009

[5] Miller, Peter y Nikolas Rose, Production… art. cit, pp. 439-40

[6] Rose, Nikolas, Governing “advanced” liberal democracies, en Foucault and Political Reason, Andrew Barry, Tomas Osborne and Nikolas Rose, eds. London, UCL Press, 1996

[7] Cf. Vázquez García, Francisco, Tras la autoestima. Variaciones del yo expresivo en la modernidad tardía, San Sebastián, Gak@a Liburuak, 2007.

[8] Lo que Rose denomina de manera más psicologizada el “enterprising self”. Cf. Rose, Nikolas, Inventing our selves. Psychology, power and personhood, Cambridge, Cambridge University Press, 1996

[9] Sobre la simetría como enfoque metodológico se puede revisar prácticamente cualquier libro o artículo de Bruno Latour. Recomendamos especialmente Ciencia en Acción. Cómo Seguir a los Científicos e Ingenieros a través de la Sociedad, Barcelona, Editorial Labor, 1992 [1987], Nunca Fuimos Modernos. Ensayo de Antropología Simétrica, Madrid, Editorial Debate, 1993 [1991] o Re-Ensamblar lo Social. Una Introducción a la Teoría del Actor-Red, Buenos Aires, Ediciones Manantial, 2008 [2005]

[10] Turner, Fred, From Counterculture to Cyberculture: Stewart Brand, the Whole Earth Network, and the Rise of Digital Utopianism, Chicago, Chicago University Press, 2006

[11] Medina, Eden, Designing Freedom, Regulating a Nation. Socialist Cybernetic in Allende’s Chile en Journal of Latin American Studies 38 (2006): 571-606.



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Genealogía I. Del esoterismo decimonónico al new age: razones duras, razones blandas

La tesis que hemos estado defendido en este blog, propone que la razón esotérica va más allá del mundo de lo trascendental y de lo espiritual: en el último siglo, su influencia ha permeado lugares mucho más prosaicos y ha entretejido con ellos una relación de colaboración y ensamblaje. A nuestro entender, los espacios principales donde se ha jugado esa integración han sido el de la psicoterapia y el de la empresa/organización. La importancia de esos mundos en el siglo pasado – del complejo  “psi” y de la empresa como modelo funcional y ético de toda forma de organización – ha diseminado, entonces, la razón esotérica en todos los ámbitos de la vida humana: el trabajo, la vida familiar, los grupos de pares, las prácticas espirituales, las luchas políticas, el ocio. Paradoja: lo esotérico, mediante la vulgata psicoempresarial que va construyendo un modelo de construcción de la subjetividad al que algunos han llamado con gran precisión enterprising self, se ha vuelto exotérico.

Este entrelazamiento, sin embargo, no resultaba evidente hace un siglo. La actual integración de la racionalidad esotérica en estos ámbitos no podría haberse producido de no mediar ciertas modulaciones importantes dentro de lo que podríamos llamar, para no establecer las distinciones radicales que advertíamos en los anteriores posts, un discurso y una práctica esotérica “dura” o “tradicional”. Según la literatura canónica sobre la historia del New Age, este núcleo lo componen los desarrollos esotéricos del siglo XIX y de comienzos del siglo XX, especialmente en el mundo anglosajón.

Si bien sus análisis no conciben el mundo New Age como nosotros lo hacemos, Michael York, en su libro Historical dictionary of New Age movements (2004, Oxford: Scarecrow Press), entrega una buena descripción de estas dos corrientes germinales. El primero de ellos sería la constitución de lo que York denomina el “transcendentalismo decimonónico” en Nueva Inglaterra: una reacción a la moral y a la experiencia protestantes, donde se mezclan una lectura occidental del Hinduismo, las primeras técnicas de curación, una concepción inmanente de lo espiritual y la importancia de la experiencia mística personal. La composición con estos elementos supuso, a juicio de York, un fundamento para la confianza en la intuición del hombre y en el potencial humano, como ámbitos a ser desarrollados para alcanzar una vida plena, capaz de trascender.

La segunda corriente es aquella más centrada en el poder transformador de la mente, cuyas manifestaciones más importantes serían el espiritismo, el New Thought y la teosofía de Blavatsky y compañía. Para York lo que estas corrientes permiten es el establecimiento de una herramienta – la maestría del poder de la mente – capaz de acercarnos personalmente a una existencia donde los males del mundo – la enfermedad, la pobreza y la desgracia – “comienzan a ser consideradas ilusiones que una gnosis apropiada y una mente astuta pueden disipar o eliminar.” Escapando de las trabas de la vida mundana, podremos alcanzar finalmene la trascendencia.

De la concatenación entre la confianza en el potencial del hombre – la materia a ser desarrollada – y del descubrimiento de sus capacidades mentales – herramienta para modelarla –, surgirá, en los años 60, la confianza New Age en la autosuficiencia espiritual del hombre. De este modo, “los recursos espirituales se convierten en utensilios disponibles […] que pueden ser modeladas, experimentadas o incorporadas, o bien rechazadas mientras su inutilidad quede demostrada para el individuo” (p. 4).

Esta convicción será crucial para el amarre de la razón esotérica con la terapia y con la empresa. La comprensión de la espiritualidad como un recurso a ser trabajado con la finalidad de alcanzar una maestría en nuestra existencia terrenal, fue mirado con mucho interés por quienes por esos años encabezaban las críticas a la psicoterapia (a la conductista y la psicoanalítica) y a los modelos organizacionales del capitalismo fordista en crisis.

Del reblandecimiento de la razón esotérica – su devenir new age – en su relación con estos ámbito (ultra)terrenos, hablaremos en siguientes entradas.

 

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la racionalidad de la razón esotérica II: paradigma

en el año 1980 apareció en estados unidos el que puede ser considerado como el libro fundamental del “movimiento” new age: la consipiración de acuario, de marilyn ferguson. desde su publicación hasta mediados de los años 90 este texto, que ha vendido millones de copias desde su publicación, alcanzó una enorme influencia cultural y hasta el día de hoy los estudios académicos acerca del fenómeno del esoterismo y los nuevos movimientos espirituales lo consideran una referencia ineludible a la hora de entender las claves de aquel mundo en occidente. un verdadero manual new age para legos e iniciados.
la tesis principal del libro es que tras los tumultuosos años 60 y 70 con sus aspiraciones y sonados fracasoso, las personas de todo el mundo habrían alcanzado o estarían alcanzando un estado cada vez mayor de conciencia sobre sí mismas y sobre el mundo, lo que las llevaría a encabezar una serie de cambios radicales a todo nivel: humano, social, político, de escala planetaria. ferguson no teme decirlo: lo que se plantea es un cambio de paradigma en la forma de conocer, pensar, actuar y relacionarse a la trascendencia que se observa en diversos escenarios de la vida humana, los que ferguson analiza con la profunidad propia de un esotérico convencido: moviéndose para todos lados. “el cambio de paradigma no es un simple efecto lineal […] es un cambio de patrones repentino, una espiral, y a veces un cataclismo” (p. 80)
capítulo a capítulo, ferguson, va a tejiendo una red concatenada de acuciosas descripciones de aquel cataclismo repentino con un lenguaje superficial, accesible, divulgatorio y empatizante, que entremezcla hallazgos científicos de diversa índole y disímil seriedad, con testimonios, experiencias y propuestas que componen un escenario. en él se prefigura el destino inevitable que nos espera tras el aprendizaje de los 70 y el fin de la guerra fría y su lógica destructiva: una humanidad unida, en paz y luchando en conjunto por el bien común, sin imposiciones, con reglas universales mínimas y con grandes cantidades de libertad. una utopía holística, postpolítica, trascendente, que estaría en ciernes gracias a los “hallazgos” en:

. la ciencia: la física cuántica que relativiza la realidad; la sistémica en biología, sociología, antropología, psicología, con su caballito de batalla, la ecología; la cibernética, la revolución informática y la hipertecnologización al servicio del ser humano;

. la terapia: integración de la alopatía con la homeopatía; incorporación de la medicina oriental, indoamericana y cósmica (tarot, astrología);

. la política: movimientos ecologistas y la introducción del “medio ambiente” como un concepto fundamental de la arena política; movimientos “apolíticos” por el desarme; control del estado por parte de la sociedad civil; defensa de los derechos humanos;

. la organización del trabajo y la empresa: nuevas estrategias de formación de recursos humanos (psicología organizacional humanista, coaching, seminarios de liderazgo, retiros para despertar capacidad emprendedora, etc.); nuevas herramientas de gestión y managament; comprensión sistémica del mundo organizacional.

la conjunción de todas estas esferas haría suyos los principales elementos de la razón esotérica (que vimos en nuestro post anterior) y daría una demostración contundente a la máxima de los movimientos espirituales y de expansión de conciencia que tienen vocación política: hay que cambiarse a uno mismo antes de cambiar al mundo.

visto a la luz de lo que ocurrió finalmente en los 30 años que han pasado desde la publicación del libro, uno podría pensar que estas promesas quedaron sólo en buenas intenciones. muchos ex new agers así lo creen. la liberación frugal, casi bucólica (aunque hipertecnologizada) no llegó y las profecías optimistas de integración armónica y equilibrada poco pudieron hacer frente a la salvajización del mercado, a la globalización descontrolada y a la emergencia de nuevos conflictos políticos, ecológicos. ante esta constatación, los próceres de la nueva era tienden a ver un fracaso, pero lo cierto es que todos los elementos avanzados por ferguson, lejos de alejarla de la reforma capitalista, relacionan poderosamente la racionalidad new age con la crítica al capitalismo “antiguo”, encabezada por la ortodoxia neoliberal durante la misma época.

no sólo los temas se corresponden – i.e. crítica a la dureza de la política y el mercado, falta de creatividad y de responsabilización de parte de los trabajadores; necesidad de contar con redes cada ve más integradas de información y coordinación – los también años coinciden, fuertemente: 1980, año de la publicación del libro, fue también el momento en que estados unidos eligió a ronald reagan, marcando el comienzo de lo que sería la onda larga del nuevo capitalismo. muchos ex new agers siguen aún sosteniendo que el intento que los animaba a ellos iba completamente en contra de el espectáculo ostentoso de americanismo, guerra y especulación propiciado por los republicanos en esos tempranos años 80. no cuestionamos su comprensión de los hechos; la historia, sin embergo, parece desmentirlos: la celebración optimista (autocomplaciente, para invocar un concepto familiar a la realidad chilena post-dictatorial) de muchos elementos de ese mentado cambio de paradigma, sobre todo de aquellos ligados a la organización, a la empresa y a la manera de entender al ser humano – responsable, autogobernado, desconfiado de toda autoridad estatal e incluso pública –, ha servido como correlato ético muy bien legitimado (es difícil cuestionar la bondad de un mantra budista, la sinceridad de una terapia humanista, las buenas intenciones de un coach), entre otros, de la instlación del propio neoliberalismo como nueva episteme, como nueva razón, como nuevo paradigma del mundo.

sobre esa relación conflictiva, aparantemente contradictoria pero radical, hablaremos en nuestros próximos posteos.

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