para una crítica de la razón esotérica

quién no ha sido tentado por una carta astral, por una vidente, por un cursito de yoga o de pilates en su municipalidad, por la recomendación desesperada de un chamán o por probar con las flores de bach para acabar con esa persistente puvalgia? quién no se ha expuesto a las terapias suaves y bonachonas de psicólogos cansados de psicoanálisis y conductismo? quién no se ha visto tentado por una experiencia de ayahuasca, por un san pedro mistificado? quién no ha sido llamado a conectarse con su yo interior en aras de una autenticidad que vendría a contrarrestar el anonimato de una vida entregada a una monótona normalidad?

qué duda cabe, la razón esotérica se ha instalado como una manera de llenar aquel supuesto vacío que tanto predicaron los discursos más conservadores respecto a la posmodernidad. a la ausencia del dios, de la nación, del partido y de la solidaridad de base, ante el fracaso del psicoanálisis y su patriarcalismo, frente a la institución psiquiátrica y su control mecánico y sólido, el desarrollo personal y el equilibrio interior vendrían a dar una especie de tratamiento a la vez trascendente y pragmático, suave y disperso. tras ese discurso, sin embargo, lo que se percibe es una relación compleja y soterrada entre la racionalidad ocultista y new age y los derroteros del nuevo capitalismo y de la construcciíon de la subjetividad que en él se propone. un acuerdo teórico, discursivo y técnico liga ambos mundos. la empresa, entendida como paradigma de toda forma actual de organización y de constitución ética, se ha ensamblado crecientemente con este mundo mágico, del que extrae una forma de comportamiento que promueve un gobierno trasladado al sujeto, ya no dominado y disciplinado, sino libre y empoderado.

una ficción – o una construcción de verdad – infesta esta aseveración legitimadora, no cabe duda. gobernar por y a través de la libertad no es gobernar menos, es hacerlo de otra forma. una más barata, menos dura, más universal, y que cuela un efecto anestesiante donde toda crítica queda circunscrita a la producción de efectos éticos y estéticos, estrictamente personales, embelesados con la complejidad del holismo y renuentes a todo tipo de acción institucionalizada.

frente a esta legitimación, la respuesta de la ciencia, de la dura y la blanda, ha sido el aferrarse a un discurso de autoridad para descalificar la razón esotérica por su falta de seriedad, su irracionalidad, su falsa consciencia, su charlatanería. esa estrategia es análoga al conservadurismo de los críticos de la posmodernidad (que se visten muchas veces de ropajes autocomplacientes, como tantos consultores de la plaza): en ella subyace una esperanza modernista que añora un conocimiento transparente, institucional e inmaculado, progresista y bien intencionado. lo cierto es que tal saber no existe: conocer es violentar. es incluir y excluir, es impedir y permitir.

en este blog nos dedicaremos a explorar la razón new age otorgándole como principio fundamental su legitimidad en tanto conocimiento. porque motiva, mueve, funciona; porque justifica, opera, y permite actuar, es que nos tomaremos en serio a la mística de la física cuántica, a los bailes de los derviches, a las raíces psicodélicas de la ciernética, a la vinculación entre la barbarie neoliberal y la hospitalaria tibieza de la nueva era.

la actualidad ya incorporó este mundo, hoy nadie está libre del pecado ocultista. por más que creamos en un mundo completamente movido por la razón progresita, decimonónica y republicana, nuestra vida cotidiana está infectada por ese fantasma esotérico. un new age habita en cada uno de nosotros

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3 respuestas a para una crítica de la razón esotérica

  1. Cecilia dijo:

    Que buena frase esa de ‘el vacío interior de no tener dios’… será necesario llenarlo para sentirse humano?

  2. Vicente dijo:

    Bueno el texto. Me gusta esa idea de la promoción del “sujeto libre”, que vincularía al Estado con el New Age, sin hacer de éste una simple “ideología” del capitalismo, sino un verdadero conocimiento, con toda la violencia que implica la producción de verdad.
    En fin, muy buen trabajo.

    • Matías Wolff dijo:

      muchas gracias por el comentario, vicente. bienvenidas también las críticas y los aportes. y que nos sirva a todos

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