la racionalidad de la razón esotérica II: paradigma

en el año 1980 apareció en estados unidos el que puede ser considerado como el libro fundamental del “movimiento” new age: la consipiración de acuario, de marilyn ferguson. desde su publicación hasta mediados de los años 90 este texto, que ha vendido millones de copias desde su publicación, alcanzó una enorme influencia cultural y hasta el día de hoy los estudios académicos acerca del fenómeno del esoterismo y los nuevos movimientos espirituales lo consideran una referencia ineludible a la hora de entender las claves de aquel mundo en occidente. un verdadero manual new age para legos e iniciados.
la tesis principal del libro es que tras los tumultuosos años 60 y 70 con sus aspiraciones y sonados fracasoso, las personas de todo el mundo habrían alcanzado o estarían alcanzando un estado cada vez mayor de conciencia sobre sí mismas y sobre el mundo, lo que las llevaría a encabezar una serie de cambios radicales a todo nivel: humano, social, político, de escala planetaria. ferguson no teme decirlo: lo que se plantea es un cambio de paradigma en la forma de conocer, pensar, actuar y relacionarse a la trascendencia que se observa en diversos escenarios de la vida humana, los que ferguson analiza con la profunidad propia de un esotérico convencido: moviéndose para todos lados. “el cambio de paradigma no es un simple efecto lineal […] es un cambio de patrones repentino, una espiral, y a veces un cataclismo” (p. 80)
capítulo a capítulo, ferguson, va a tejiendo una red concatenada de acuciosas descripciones de aquel cataclismo repentino con un lenguaje superficial, accesible, divulgatorio y empatizante, que entremezcla hallazgos científicos de diversa índole y disímil seriedad, con testimonios, experiencias y propuestas que componen un escenario. en él se prefigura el destino inevitable que nos espera tras el aprendizaje de los 70 y el fin de la guerra fría y su lógica destructiva: una humanidad unida, en paz y luchando en conjunto por el bien común, sin imposiciones, con reglas universales mínimas y con grandes cantidades de libertad. una utopía holística, postpolítica, trascendente, que estaría en ciernes gracias a los “hallazgos” en:

. la ciencia: la física cuántica que relativiza la realidad; la sistémica en biología, sociología, antropología, psicología, con su caballito de batalla, la ecología; la cibernética, la revolución informática y la hipertecnologización al servicio del ser humano;

. la terapia: integración de la alopatía con la homeopatía; incorporación de la medicina oriental, indoamericana y cósmica (tarot, astrología);

. la política: movimientos ecologistas y la introducción del “medio ambiente” como un concepto fundamental de la arena política; movimientos “apolíticos” por el desarme; control del estado por parte de la sociedad civil; defensa de los derechos humanos;

. la organización del trabajo y la empresa: nuevas estrategias de formación de recursos humanos (psicología organizacional humanista, coaching, seminarios de liderazgo, retiros para despertar capacidad emprendedora, etc.); nuevas herramientas de gestión y managament; comprensión sistémica del mundo organizacional.

la conjunción de todas estas esferas haría suyos los principales elementos de la razón esotérica (que vimos en nuestro post anterior) y daría una demostración contundente a la máxima de los movimientos espirituales y de expansión de conciencia que tienen vocación política: hay que cambiarse a uno mismo antes de cambiar al mundo.

visto a la luz de lo que ocurrió finalmente en los 30 años que han pasado desde la publicación del libro, uno podría pensar que estas promesas quedaron sólo en buenas intenciones. muchos ex new agers así lo creen. la liberación frugal, casi bucólica (aunque hipertecnologizada) no llegó y las profecías optimistas de integración armónica y equilibrada poco pudieron hacer frente a la salvajización del mercado, a la globalización descontrolada y a la emergencia de nuevos conflictos políticos, ecológicos. ante esta constatación, los próceres de la nueva era tienden a ver un fracaso, pero lo cierto es que todos los elementos avanzados por ferguson, lejos de alejarla de la reforma capitalista, relacionan poderosamente la racionalidad new age con la crítica al capitalismo “antiguo”, encabezada por la ortodoxia neoliberal durante la misma época.

no sólo los temas se corresponden – i.e. crítica a la dureza de la política y el mercado, falta de creatividad y de responsabilización de parte de los trabajadores; necesidad de contar con redes cada ve más integradas de información y coordinación – los también años coinciden, fuertemente: 1980, año de la publicación del libro, fue también el momento en que estados unidos eligió a ronald reagan, marcando el comienzo de lo que sería la onda larga del nuevo capitalismo. muchos ex new agers siguen aún sosteniendo que el intento que los animaba a ellos iba completamente en contra de el espectáculo ostentoso de americanismo, guerra y especulación propiciado por los republicanos en esos tempranos años 80. no cuestionamos su comprensión de los hechos; la historia, sin embergo, parece desmentirlos: la celebración optimista (autocomplaciente, para invocar un concepto familiar a la realidad chilena post-dictatorial) de muchos elementos de ese mentado cambio de paradigma, sobre todo de aquellos ligados a la organización, a la empresa y a la manera de entender al ser humano – responsable, autogobernado, desconfiado de toda autoridad estatal e incluso pública –, ha servido como correlato ético muy bien legitimado (es difícil cuestionar la bondad de un mantra budista, la sinceridad de una terapia humanista, las buenas intenciones de un coach), entre otros, de la instlación del propio neoliberalismo como nueva episteme, como nueva razón, como nuevo paradigma del mundo.

sobre esa relación conflictiva, aparantemente contradictoria pero radical, hablaremos en nuestros próximos posteos.

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2 respuestas a la racionalidad de la razón esotérica II: paradigma

  1. Ensimismo dijo:

    Excelente el blog. Aunque me enredé con el penúltimo párrafo, más “indeterminado” que “feliz”, empleando tu expresión del post anterior (que en conjunto me pareció más feliz). Quizás porque no me calza que exista algo así como un ex-new ager (es parte del proceso arrepentirse, ¿no?). O mejor dicho, no me calza en tu crítica de su razón o su ex-razón, tal como no me calza que el esoterismo sea una crítica radical de la filosofía occidental. Voy a juntar las dos cosas: ex- y radical. Si entiendo bien, se trata de restituirle las credenciales al new age, no a los new agers, es decir, de organizar (en la suavidad de un blog) la trama de sus conexiones, siguiéndolo en su eclecticismo pero situando -y no creyendo- sus posturas. Corrígeme si me desvío pero, ¿la provocación de una razón esotérica sería mostrar el positivo del new age (o sea, las relaciones que un new ager preferiría dejar como cósmicas) y al mismo tiempo el ocultismo sectario de esa parte de la ciencia que pierde el tiempo condenándolo? Si es así, y si se trata de una “indeterminación feliz” (excelente definición), ¿la posición del esoterismo funciona parasitando y no resistiendo o combatiendo la filosofía occidental? Es decir, en una crítica de su razón, ¿el esoterismo trabaja, produce sus efectos, siempre a la sombra de los paradigmas que lo denostan? Del insoportable peso de las verdades, vive la ligereza del holismo, ¿no? Postular una razón esotérica, si te sigo (y se trata de follows últimamente), apuntaría al hecho de que la razón no son los postulados (bajo los que engrupidos científicos y new agers se escupen) si no las conexiones. La razón esotérica espantaría así a los propios new agers, que no podrían ahora nunca ser ex-, pues su esoterismo radica no en una filosofía (donde hay seres) si no en una historia (donde se va siendo).

    Felicitaciones y quedamos a la espera de las próximas entregas.

    • Matías Wolff dijo:

      excelente comentario. inspirador también. y muy certero en apuntar a esos dos temas: lo radical y lo ex-. mi respuesta pasaría también por unir ambas ideas en lo que tienen de común, a la más simple de las vistas: su relación al origen o al pasado. pero antes de empezar, una aclaración. hay una indeterminación, menos feliz o al menos más complicada, que empieza a notarse en el blog, que tiene que ver con las voces que aparecen en él. como el trabajo de investigación que fundamenta estos textos se basa en gran medida en entrevistas y testimonios que he recolectado en estos años, en el relato se entremezclan muchas veces las opiniones de los actores con las mías propias. cuando lo que se intenta es poner en práctica una perspectiva que pone en simetría las creencias (buuuu!) de los “actuantes” y los conocimientos (eeeeehh!) del propio investigador/científico, otorgando “credenciales” (crédito > creencia) o mejor dicho dotando de posibilidad a un potencial estado new age del mundo, definiciones como “ex-new ager” o de “crítico radical de la filosofía” aparecen problemáticas. porque los propios actuantes comprenden el carácter ambivalente de la relación que mantienen con la ciencia legitimada y con su condición de portadores de un discurso vigente (aún no ex-) u obsoleto.
      son ellos, así, quienes dicen que su crítica a la filosofía es fundamental, o radical, en su sentido, deigamos, botánico: impugnan la tradición metafísica socrático-platónica, luego aristotélica, luego escolástica, luego racionalista-iluminista y revindican, como decía en el post anterior, a personajes en algún momento desviados y marginalizados –desde heráclito hasta nietzsche, pasando por spinoza o heidegger– los que, vistos a la luz de la filosofía hegemónica actual, han llegado a ser completamente canónicos, qué duda cabe. de ahí que lo que dices si tenga sentido: en un mundo deleuziano, donde la glosa crítica se ha transformado en la lingua franca, claramente parasitan, y no combaten, a la filosofía occidental. lo que tú llamas historia –lo que va siendo–, es entendido por ellos –y por mí, para seguirlos– como una filosofía otra, nueva, donde son claves dos cosas: el devenir y la sistemática. y ahí caben el holismo, la autoorganización, la determinación estructural, la importancia de la información; también la conexión de todos los seres del universo, de los vivos y los muertos, del futuro y el pasado, de la voluntad trascendente y la humana, de lo infinitesimal y lo sideral.
      los que creen haber renunciado a esa forma de comprensión (pecados de juventud, volver al rebaño, lamentar la muerte de la utopía) o, y esto es muy relevante, los que alcanzan un grado de legitimación, digamos, moderna –universitaria, empresarial, estatal– de estas mismas ideas, se arrogan el derecho de llamarse ex-. y tú tienes razón: no corresponde que lo hagan, pues no son las credenciales o la marginalidad lo que los hace esotéricos en términos de una razón y una práctica, son las conexiones y los efectos que esto produce. y si lo hace en el estado, o en las universidades o en las organizaciones o en el alma de los que menos creen serlo, pues más interesante aún. significa que mi hipótesis no está tan errada: llevamos un pasajero new age de incógnito y el único medio, médium, para hacerlo aparecer es, efectivamente, una historia.

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