Documentos: reportaje de revista Paula al LSD (1968)

Reportaje de Isabel Allende para la revista Paula sobre el LSD.

En la primera parte se relata una experiencia terapéutica conducida por el psiquiatra Rolando Toro (recientemente fallecido; creador de la Biodanza; nombre crucial del mundo terapéutico alternativo) y luego Allende lo entrevista sobre los efectos de la droga, sus usos y los mitos que la rodean. Toro, quien trabajara con la sustancia por más de 6 años en el Centro de Antropología Médica de la Universidad de Chile, se explaya largamente sobre los beneficios que puede tener el uso de la droga con términos no sólo individuales, sino sociales.

Se incluye también una entrevista con un joven, Andrés, que relata con detalle una experiencia en ácido. El reportaje finaliza con la entrevista a un médico de la Universidad Católica sobre los riesgos y calamidades que puede arrojar su uso.

(por tratarse de fotografías desde el microfilm de la Biblioteca Nacional, algunos palabras no pudieron ser “descifradas”; no afectan, sin embargo, la comprensión del texto)

 

“LSD: La droga que empieza a alucinar a los chilenos. Su magia, su poder, sus peligros”

Paula, nº 9, marzo de 1968 (BN: microfilm, RCH 1583), pp. 62-65 y 119-120. Por Isabel Allende (texto completo)

Son las seis y media de la tarde. En un departamento del centro de Santiago, frente al Cerro Santa Lucía un hombre y una mujer, casados hace 15 años, acaban de ingerir una minúscula pastilla blanca (63) que les entregó Rolando Toro, Profesor de Psicología del Aprendizaje y de la Expresión Artística en la U. C. de Chile. Están solos en su casa con la excepción de la presencia discreta y solícita del psicólogo que con su bock de notas y su grabadora apunta lo que oye y lo que ve, dispuesto a intervenir si es necesario, a guiar, a aprender y a agregar una cosa más a su archivo de más de 200 experiencias lisérgicas.

Lo que pasa entre esas dos personas es imposible de reproducir en su totalidad. Por su dramatismo, su complejidad y por último, su extensión. Sin embargo, hemos seleccionado algunas partes de su diálogo.

3:00 EL. Ya, tomamos la pastilla… esperemos ahora

ELLA: Tengo un poco de miedo

EL: No debes tener miedo… dame la mano de todos modos

4:00 EL: Los colores de tu vestido se me ‘vienen encima’… ahora se alejan. Tienen vida propia ¡Es precioso!

ELLA: Ya te hace efecto la drogar. Yo no siento nada más que un relajamiento completo, como si el cuerpo me pesara.

EL: ¿No ves los colores que bailan?

ELLA: No

6:00 (Reinaldo Toro ha puesto la 5ª Sinfonía de Beethoven en el pick up. El hombre ha tenido vertiginosas alucinaciones de formas y colores. La mujer las ha tenido en mucha menor intensidad. Él se entrega por completo al efecto de la droga. Ella lucha por no perder el control de la razón. La música parece romper la última barrera que le impedía saltar al subconsciente. Ahora ella llora).

EL: ¿Por qué lloras?

ELLA: Siento que mi vida entera es amor… No lo he podido dar. (Llora largamente). Sólo tengo amor aquí… En esta casa de oro sólo hay amor. Me duelen los huesos, la piel, el llanto, me duele todo de amor…

EL: Cálmate, quizás no sea igual cuando pase el efecto del LSD.

ELLA: La droga sólo me ayuda a ser sincera. Tengo un nuevo Belén en mi corazón… Me duele el nacimiento… ¡Dios mío!

8:30 EL: Nos hemos herido sin piedad. Me has dado la muerte. Me has hecho odiar la vida, sentir asco. Yo te he dado duro, cada día. Hemos hecho lo posible por destruirnos… pero ahora te siento dentro de mí.

ELLA: Tu me has humillado ante tus amigos. Me dejas sola ¡Me siento tan abandonada a veces! Tú me mientes… yo también te miento ¡Qué cosa tan rara! Se puede vivir de verdad… nunca más volveré a mentirte, mi amor.

EL: ¡No quiero humillarte más!

10:15 ELLA: Quisiera ser de humo, para que me inhalaras y llegar por dentro hasta la yema de tus dedos, hasta tus pies… Voy entrando por tus ojos por un largo camino…

(Se miran hace mucho rato fijamente a los ojos, a escasos centímetros el uno del otro, casi tocándose).

EL: Me parece que te veo por primera vez… hace 15 años que vivimos juntos. Déjame mirarte… Allá adentro estoy yo… me veo en tus ojos. Tus manos, tus cejas, tus axilas… amo esos gestos… esos movimientos… por eso me enamoré. Eres mía… somos uno… ven…

Y después el diálogo continúa así, indeterminable, poético a veces, almibarado e incoherente otras veces. A ratos es monólogo, monosílabos, risa o llanto. Se miran profundamente, se descubren, se investigan, se exploran. Son muchas horas en las que este hombre y esta mujer comparten un mundo extraño y luminoso. Y después, pasado el efecto de la droga, se miran con ojos nuevos.

Todos hablan pero no saben lo que es

Es el efecto que ha tenido sobre esta pareja de casados esa minúscula pastilla blanca que se llama LSD o Dietilamida del Ácido Lisérgico.

En todas partes oímos hablar de la droga. Unos creen que es la puerta al Nirvana y otros la combaten fanáticamente. Todos hablan, especulan, y poca gente sabe realmente lo que es, cuáles son sus peligros, sus características, sus consecuencias.

El LSD es una de las drogas más poderosas que existen. Es alucinógena, es decir, produce alucinaciones y visiones. Generalmente se administra una millonésima de gramo por kilo de peso del individuo porque es imposible prever la reacción ni la resistencia frente a la droga. Viene en forma de una minúscula pastilla blanca o diluida en un terrón de azúcar. Sus efectos comienzan a notarse alrededor de una o dos horas después de ingerida y duran aproximadamente 8 horas, pero el estado de ánimo “lisérgico” se prolonga hasta 48 horas después de ingerida la dosis de LSD.

Este alucinógeno se emplea en forma espectacular en la psicología y en tratamientos de neurosis y  caracteropatías. Es un compuesto químico que se prepara en laboratorio, extrayéndolo de un hongo parásito de la cabezuela del centeno. Sus efectos son parecidos a los del peyote (mescalina) y hongos “mágicos” (psilocibina), que los antiguos aztecas conocían y adoraban.

El profesor Rolando Toro, quien administró la droga a la pareja en la experiencia que relatamos, es uno de los hombres que más ha experimentado con LSD en Chile.

PAULA lo interrogó extensamente sobre sus experiencias.

A continuación nuestras preguntas y respuestas:

PAULA: En la experiencia que relatamos, la pareja siente una extraordinaria unión y amor ¿Es el caso general? ¿O puede al contrario, la experiencia lisérgica hacer (64) que la pareja se separe descubriendo un mutuo rechazo hasta entonces desconocido?

R.T.: Ese riesgo existe cuando la pareja ha vivido unida principalmente por convencionalismos sin que en el fondo existiera una genuina relación de amor. La droga los haría ver su unión descarnadamente, y tal vez terminarían separándose sin violencias, con honestidad.

PAULA: ¿Puede la droga influir en el comportamiento futuro del sujeto, en su pensamiento, si es un artista, en su arte?

R.T.: Después de pasado el efecto de la droga, el sujeto recuerda detalladamente lo que vivió durante esas horas vado eje efecto del LSD. Durante varios días después de un “viaje” queda en el ánimo la sensación de pureza, de vinculación con todo y de plenitud. El sujeto puede trabajar con los contenidos psicológicos que descubrió durante la experiencia con el objeto de estabilizarlos. En tal caso, los efectos tienden a perdurar. Si no, la experiencia lisérgica pasa a ser una experiencia más en la vida.

PAULA: ¿La experiencia es siempre positiva?

R.T.: No, la experiencia lisérgica no siempre es maravillosa, también puede ser infernal. Esto depende de la personalidad previa del sujeto y también del guía. En caso de producirse excesiva angustia se usan como antídotos la clorpromazina, el ampliactil y otros.

PAULA: En Chile, ¿quiénes tienen acceso a la droga? ¿Qué porcentaje la ha tomado? ¿Cuánto vale una dosis de LSD?

R.T.: No sé cuántas personas han ingerido LSD en Chile, pero no son muchos. Personalmente administré a unas 200 personas cuando trabajé en el Centro de Estudios de Antropología Médica en la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile durante seis años. Estas experiencias fueron todas gratuitas.

Actualmente los laboratorios Sandoz ya no entregan el LSD y en este momento tomarlo en Chile es tan difícil como alcanzar una estrella con la mano. Algunos investigadores están usando drogas similares como Psilocobina, Mezcalina, MMDA y Yagé.

Sin embargo, mucha gente habla de que “toma LSD”. Es posible que haya un pequeño mercado de la droga traída del extranjero, pero es mínimo. La droga que toman generalmente es marihuana.

El Valparaíso es bastante sencillo conseguir marihuana en el mercado negro. Por Eº 50 se puede comprar un paquete de la droga con lo que se lían cien cigarrillos. Sus efectos no son los mismos que los del LSD

PAULA: Actualmente hay una verdadera campaña mundial contra el LSD y otros alucinógenos ¿Por qué?

R.T.: Los periódicos han dado frecuentemente la voz de alarma sobre los nefastos efectos de la “droga maldita”. Estas referencias se basan en algunas investigaciones aisladas y mal diseñadas y a una propaganda dirigida contra el uso del LSD. No hay experimentos científicos serios que demuestren que el LSD produce alteraciones orgánicas en el sistema nervioso, en la sangre o en los cromosomas

Yo participo totalmente del criterio del Servicio Nacional de Salud de que la droga debe ser usada bajo estricto control. Sin embargo, el uso de la droga sobrepasa el ámbito puramente clínico y es muy importante en el campo de la exploración antropológica, artística y filosófica. Así lo han demostrado personalidades de la talla de Michaux, Ginsberg, Aldous Huxley y muchos otros

PAULA: SE habla mucho de que el LSD provoca leucemia y que ha habido casos de niños deformes igual que con la talidomida…

R.T.: El Dr. XXXX M. Ca del Hospital  XXXX de Buffalo, Nueva York y los doctores XXX XXXX y Samuel XXXX de la Universidad de Oregon estudiaron los leucocitos de 8 personas y tuvieron la osadía de sacar conclusiones “científicas” y publicarlas. Observaron que dos de los sujetos presentaban un cromosoma pequeño parecido al de la leucemia. Lo extraordinario es que mientras los genetistas de todo el mundo denuncian el aumento de los cromosomas divididos en la población debido a la irradiación atómica en ambiente, los investigadores citados lo atribuyen al LSD.

De los nacimientos de niños monstruosos o con defectos congénitos se ha hablado también mucho ahora último. La revista “The Sunday Evening Post”, informó que un niño del Estado de Oregon tenía un defecto intestinal y su cabeza se estaba desarrollando en forma grotesca. Pero el propio Dr. EgoXXX que examinó al niño, reconoció que no podía deberse a una sola dosis de LSD ingiriera la madre.

En Estados Unidos se ha encontrado cuatro recién nacidos de madres que usan LSD que tienen cromosomas irregulares. Este hecho no tienen significación  científica si se peinsa que en ese país solamente hay más de 4 millones de personas que han ingerido la droga, y que esos casos se producen en la misma proporción entre niños nacidos de padres que nunca han tomado LSD.

PAULA: También dicen que la droga produce abortos y locura… ¿es cierto?

R.T.: Nadie se ha vuelto loco con LSD. No obstante, algunas personas que padecían anteriormente de un estado pre-psicótico han tenido los síntomas de la psicosis durante la experiencia con LSD. Por otra parte, la droga ha dado resultados sensacionales en el tratamiento de la neurosis y de trastornos de la sexualidad, como impotencia, frigidez, homosexualidad neurótica, etc.

Tampoco existen datos que prueben la relación causal entre los casos observados de abortos inciden (65) tales en madres lisérgicas, ya que la proporción de abortos es la misma que en madres que no han ingerido LSD. Personalmente creo, sin embargo, que las mujeres que tienen tendencia al aborto espontáneo están en peligro de abortar durante la experiencia lisérgica porque la droga produce a menudo tensión en la musculatura abdominal.

PAULA: A cada rato sale en la prensa algún caso de accidente fatal provocado por la droga. Sin ir más lejos, en “El Mercurio” del domingo 14 de enero, hay un artículo sobre 6 muchachos que quedaron ciegos por mirar el sol durante varias horas bajo los efectos del LSD

R.T.: Sí. Ha habido accidentes fatales. Gente que en estado lisérgico salta por la ventana, se lanza contra los automóviles… o mata. Es por eso que el papel del guía es tan importante en una experiencia lisérgica.

PAULA: ¿El LSD produce acostumbramiento como otras drogas o el alcohol?

R.T.: No. No produce adicción o acostumbramiento

PAULA: Se ha hablado de los riesgos “sociales” del LSD. ¿Qué es eso?

R.T.: Es indudable que el LSD tiene “peligros sociales” para la estructura de nuestra civilización occidental. Hay factores políticos y económicos que se ven fundamentalmente atacados por os efectos de la droga. El LSD aumenta la capacidad de vinculación del individuo con sus semejantes y consigo mismo, tiende a producir una integración de la personalidad, liberándolo parcial o totalmente del proceso de enajenación colectiva. Tiende a disminuir o suprimir el afán posesivo, la tendencia competitiva y la agresividad. Si pensamos que la civilización occidental en la agresividad, en el afán posesivo y la competencia, comprendemos cuáles son los “peligros sociales” de la droga.

PAULA: ¿Ud. Hace actualmente experiencias con LSD?

No. Actualmente elaboro el material que acumulé durante 6 años en el Instituto de Antropología Médica de Universidad de Chile. El laboratorio Sandoz ya no importa la droga, de modo que es prácticamente imposible obtenerla. En Chile esta investigación es muy difícil, porque hay prejuicios contra el LSD y una fuerte propaganda en su contra.

¿qué se siente al tomar LSD?

Pero, ¿cómo es, de principio a fin, una experiencia lisérgica? ¿Qué se siente?

Alto, moreno, de largos dedos espatulados, Andrés de 22 años, nos cuenta su experiencia con LSD

“Comencé a sentir los primeros síntomas más o menos una hora después de tomar la droga. Vi con gran intensidad los colores, el blanco más blanco, el rojo más rojo. De pronto oí los colores, las formas, como si cada color tuviera su música propia… Los contornos de las cosas se hicieron difusos, como una fotografía mal enfocada. Comencé a oír ruidos distintamente. Eran los mismos ruidos que nos rodean siempre. Oí y sentí, como si estuviera tocándolos, el ruido de los pasos de la gente en la vereda, sonando como cascos de caballos sobre un tambor de lata, el ruido de las hojas de los árboles, el susurro de una escoba de alguien que barría en otra habitación… hasta el ruido de las moscas.

Más o menos a las tres horas comencé a verme a mí mismo descarnadamente. Sentí náuseas de mí, de mis manos, de mi cara llena de vicios, de mis músculos blandos, de mis uñas. Mis defensas, mis recuerdos, mis debilidades, mis maldades comenzaron a penarme en un baile fantasmagórico. Me hundí en una terrible desesperación, en el odio a mí mismo. Sentí que mi piel ya no contenía mi propio cuerpo, que me desintegraba, que mi mano era parte de la madera de la mesa, que mis pies eran de yute, como la alfombra… El guía que estaba conmigo me recordó que estaba drogado y que pronto se me pasaría esa angustia. Me habló y poco a poco me calmé.

Después comencé a ascender. Sentí paz, amor por la gente, por las cosas, por mi gato que se estiraba en una silla.

Sentí que iba entrenado en mí mismo, que mi conciencia hacía un largo viaje hacia el interior de mi alma, hacia el centro de la tierra. Comencé a comprender el orden  de la naturaleza, la sencillez de los elementos. Yo me sentí integrado al proceso natural de la creación, me sentí unido a la tierra como una raíz. Y sin saber cuándo, estuve fuera de la Tierra, a miles de kilómetros de años-pensamiento, de medio de otros planetas, volando entre galaxias, como si yo fuera una estrella. Me tendí parte del Universo, de la Luz.

Después tuve una sensación de plenitud, de gozo infinito. Es difícil describir esto… ¡es tan íntimo!… Giré lentamente alrededor de mí mismo, alrededor del universo, alrededor de Dios, comprendiendo el orden de las cosas, el significado del amor. Sentí amor por los hombres, amor por cada insecto que recorre los surcos de las hojas, amor por el universo, por toda la creación.

Eso que aprendí y viví durante esas horas me dejó marcado. Nunca volveré a ser el mismo de antes. Miro la gente y el mundo con otros ojos. Hay un puente que une a los seres humanos, hay un lenguaje con las cosas, hay comunicación con los elementos… Es como si de una plumada se hubiera borrado el temor a la gente, al ridículo, al miedo a ser uno mismo, la vergüenza, la soledad. Ahora miro las cosas, las gentes, y comprendo su esencia… Pero esto no puede comprenderlo nadie que no lo haya vivido…”

el poder de la LSD

En Países como Estados Unidos, Inglaterra y otros, el LSD-25 es- (119) tá al alcance de prácticamente todo el mundo y es muy importante porque está influyendo fundamentalmente la filosofía de toda una generación.

Los “Hippies” han hecho de la droga su estandarte. No todos los hippies viven tomando LSD, ni mucho menos. Hay muchos que no lo han tomado nunca, pero el “estado lisérgico” es contagioso, si se pudiera decir así. Cuando una persona toma LSD, se siente comunicado con sus semejantes, y ese estado de ánimo lo transmite a los que la rodean, haciendo que muchas personas vivan en ese estado de plenitud y despreocupación de los bienes materiales que caracteriza a los Hippies. En la droga, la juventud de occidente, ha encontrado la mística, la pureza, la introspección, la filosofía que algunos pueblos de oriente tienen naturalmente. Es como si buscaran obtener artificialmente ese “estado de gracia” que el hombre ha perseguido durante toda la historia de la humanidad.

Esa experiencia, aunque sea una sola en la vida, dicen, permite iniciar un cambio en la actitud frente a sí mismo y frente a los demás. El saber con “certeza” que no se está aislado, que participa del movimiento unificante del cosmos, es lo que provoca el cambio de actitud. La posibilidad de alcanzar un estado de conciencia superior en la que cada uno puede librarse de los hábitos mentales y emocionales que lo han desligado de los demás, sólo tomando una pastilla, es, según los entendidos, lo más extraordinario de esta droga.

Esa experiencia, que es íntima e individual, al generalizarse, provoca un cambio fundamental en la sociedad. Una persona que toma LSD y se siente pacífica y llena de amor, no podrá ir a la guerra. Miles de personas que experimentan lo mismo pueden terminar con las guerras. Un individuo que toma LSD y descubre que es una estupidez luchar por bienes materiales, acumular dinero y escalar posiciones sociales, cuando con amor, sol, libertad, pan y agua, puede vivir más feliz, decide no volver a su trabajo y dedicarse a vagar por las calles recogiendo flores y contemplando el mundo. Imaginemos a miles, cientos de miles de personas que hacen lo mismos: sería el fin de la sociedad tal cual la conocemos.

sus delirios

Pero no todo es tan fascinante como parece.

PAULA conversó con un neurólogo y neurocirujano de la Clínica de la Universidad Católica, quien puso en guardia contra el uso indiscriminado del LSD.

“El LSD nos llega como una moda, rodeado de otros adornos como el pelo largo, la minifalda, la falta de aseo, los géneros floreados, etc. La gente adopta las modas por espíritu de imitación. Probablemente a ciertas personas el LSD les sea de gran ayuda para explorar su psiquis y responder a su problemática espiritual, del mismo modo que la penicilina sirve para curar ciertas enfermedades infecciosas en ciertos los casos. Eso no significa que la penicilina cure todas las enfermedades en todos los casos. Del mismo modo, hay un gran número de personas a quienes el LSD no los ayuda, sino todo lo contrario. Hay mucha gente con estado siquiátricos latentes que vive normalmente en la sociedad. Esos individuos, después de una experiencia lisérgica, tienen síntomas sicóticos que les impiden convivir normalmente con sus semejantes y muchos tienen que ser reculidos.”

Según un artículo de M. H. Keeler, en el American  Journal of Psychiatry, hay una notable incidencia de suicidios con el uso de LSD, y W. A. Frosch informó que hay varios casos en que la droga produce efectos varios meses después de usarla, lo que significó la hospitalización de varios individuos. Citó varios casos de individuos que han pasado períodos (hasta 6 semanas) en estado sicótico después de una dosis de LSD. Se piensa que el LSD provoca en ciertos individuos una reacción en cadena en el sistema nervioso desde el punto de vista metabólico.

La droga, al ser usada controladamente por gente autorizada, puede ser muy útil, pero como actualmente se está usando sin control en muchos países, los casos de accidentes y enfermedades han llegado a ser alarmantes. Y mientras más se difunda el uso del LSD, menos posibilidad habrá de que las experiencias sean controladas y guiadas. Según Thomas Ungerleider (Journal of American Medical Association, agosto 1966), los servicios de urgencia en Estados Unidos están reciiendo un número cada vez mayor de individuos que necesitan atención médica por intoxicación con LSD, lo que representa un peligro para esos individuos y un recargo para los servicios de asistencia médica.

Las personas intoxicadas con LSD, muchas veces presentan síntomas de alucinaciones, ansiedad, depresión y confusión, que los inducen a la agresión, al suicidio o al manejo incontrolado de sí mismos, pudiendo cometer actos peligrosos para ellos y para los demás.

El neurocirujano que conversón con PAULA dijo que él no creía que esta droga fuera la respuesta a los problemas espirituales de la humanidad, ni mucho menos, e hizo especial hincapié en los problemas que enfrenta la sociedad debido al uso indiscriminado del LSD.

“La civilización progresa gracias a una escala de valores que si bien tiene defectos muy graves, también tiene las suficientes ventajas como para haber conducido al hombre hasta su actual estado de avance. Esta droga puede destruir una escala de valores. No dudo que hay un lamentable proceso de enajenación colectiva, pero estoy seguro que la solución no está en tragarse una píldora, aunque la tomara todo el mundo al desayuno. Si el uso del LSD se hace tan corriente como el de las vitaminas la humanidad enfrentaría el caos y la ruina económica.”

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Una respuesta a Documentos: reportaje de revista Paula al LSD (1968)

  1. IO dijo:

    Huaaa, qué excelente documento.
    “El LSD nos llega como una moda, rodeado de otros adornos como el pelo largo, la minifalda, la falta de aseo, los géneros floreados, etc” Jajaja
    Saludos.

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